La cancelación del combate estelar de Supernova Genesis 2026 no solo movió la cartelera. También encendió la conversación en redes, porque el comunicado de Samadhi Zendejas fue respondido, punto por punto, por Alana Flores. Y cuando una pelea se cae, casi siempre el ruido termina siendo igual de grande que el anuncio original.
Por Qué No Habrá Pelea Supernova Genesis
Samadhi publicó un mensaje donde aseguró que “no se lograron alinear los detalles”. Sin embargo, Alana decidió hablar y sostuvo que esa versión no refleja lo que ocurrió en la negociación. En su postura, dejó ver molestia, pero también un límite: si el combate se hace, debe hacerse con condiciones parejas.
El tema que domina todo es el peso. Ahí es donde, según Alana, empezó el verdadero choque. Ella compite normalmente en 52 kg. Samadhi, en cambio, habría pedido pelear en el rango de 56 kg. Alana afirma que aceptó moverse y propuso un punto medio, pero el acuerdo no se cerró.
A través de un video en sus redes, Alana explicó que aceptó el reto apenas Supernova le ofreció la pelea. Lo tomó como un reto deportivo y mediático. Sin embargo, también dejó claro que no se trata solo de “armar show”. Para ella, el box exige reglas claras, comunicación directa y un acuerdo que no se sienta inclinado desde el inicio.
Luego llegó el momento incómodo. Alana asegura que desde el 4 de febrero supo que Samadhi ya no estaría en el cartel. Eso ya cambia el panorama. Pero lo que más le brincó fue ver que, aun con esa decisión, la actriz seguía subiendo historias de entrenamiento, como si el combate siguiera en pie.
En medio de esa confusión, Alana intentó contactarla por mensaje privado para entender qué estaba pasando. Según su versión, no obtuvo una respuesta directa. Poco después, lo que apareció fue el comunicado público de cancelación. Y ahí fue cuando decidió dar su propia versión y explicar por qué, desde su óptica, la pelea se cayó.
— AL4NITA (@alanafloresf) February 13, 2026
El Peso Fue El Punto De Quiebre
Para entender el conflicto, hay que aterrizarlo: no es lo mismo pelear en 52 kg que en 56 kg. Son categorías distintas y el cuerpo lo resiente. Por eso, Alana dice que aceptó ceder, pero dentro de un margen que siguiera siendo razonable para competir.
De entrada, contó que se pactó un punto medio en 54 kg como gesto para que el evento sucediera. En su mensaje, lo planteó como un movimiento de buena fe. No era su peso habitual, pero estaba dispuesta a adaptarse para que hubiera pelea y el público la viera.
Aun así, la negociación no caminó. El tema, otra vez, fue el mismo: el peso que quería Samadhi. Alana lo resume con una idea que repitió con fuerza: “tú me retaste a mí”. En esa lógica, Alana siente que ella es la parte que se está ajustando, mientras la otra parte no está dispuesta a ceder.
Cuatro Títulos En Juego, Pero Sin Bajar Peso
Lo más delicado, según su versión, fue el paquete completo de exigencias. Alana dice que Samadhi quería que ella pusiera en juego cuatro títulos que ganó con años de trabajo, pero sin la intención de bajar “un solo gramo”. Para Alana, eso rompe el balance. No lo plantea como un pleito personal, sino como una cuestión de respeto a lo que representa un cinturón.
En ese mismo tono, Alana soltó una frase que retrata el ambiente: se dijo decepcionada por lo que interpretó como falta de compromiso y de comunicación. Además, insistió en que no se trata de “quitarse”. Al contrario, recordó que en el pasado ya enfrentó retos complicados, incluso con diferencias físicas, como ocurrió en la pelea anterior que mencionó con Gala Montes.
En pocas palabras, su lectura es esta: ella sí estaba dispuesta a acomodarse para que el combate existiera, pero no a hacerlo bajo condiciones que sintiera injustas. Y por eso lo llevó al terreno público, porque considera que el relato oficial no explica lo que, según ella, frenó el acuerdo.
Dos Opciones Para Salvar La Pelea
A pesar del choque, Alana no cerró la puerta. Y ese detalle cambia la historia, porque en lugar de despedirse con un “se acabó”, lanzó una contraoferta. Además, la explicó con claridad para que cualquiera entendiera el punto sin enredos.
La primera opción que puso sobre la mesa fue ajustar el peso a 55 kg. Sigue siendo más alto que su categoría habitual, pero lo planteó como un punto razonable. Es decir, no se queda en 52 kg, tampoco se clava en 54 kg, y no se va directo al 56 kg completo que, según su versión, pedía Samadhi.
La segunda opción fue aceptar 56 kg, pero con una condición específica: hacer el pesaje oficial el mismo día de la pelea. La razón que expuso fue práctica. En este tipo de eventos, el pesaje y la rehidratación pueden cambiar la ventaja. Si el pesaje es el mismo día, se reduce la posibilidad de “jugar” con el corte y la recuperación.
Dicho más simple: Alana está diciendo que, si el combate se hace en el peso que la otra parte quiere, entonces se necesita una regla adicional que mantenga el piso parejo. Esa parte de su mensaje no suena a berrinche. Suena a “ok, va, pero con candados”.
Redes Presionan Y La Pelea Sigue Abierta
Luego está el componente de redes. Alana invitó a sus seguidores a etiquetar a Samadhi para obtener una respuesta clara. Eso mete presión, sí. Pero también busca que el tema no se quede en un comunicado genérico. Porque, según su versión, lo que faltó desde el inicio fue comunicación directa.
Al cierre, Alana también dejó una idea personal: comentó que en otros asuntos prefiere el silencio por paz mental. Sin embargo, remarcó que en lo deportivo no piensa soltar el tema, porque está defendiendo el valor de sus cinturones y el respeto a lo pactado.
Ahora el escenario queda abierto. Si Samadhi responde y acepta alguna de las opciones, la pelea podría revivir. Si no responde, el relato de Alana seguirá dominando la conversación, al menos en el corto plazo. Y en eventos como Supernova Genesis, donde el espectáculo y la narrativa pesan casi tanto como el rendimiento, eso influye.
Qué Sigue Con Supernova Genesis
La cancelación deja una pregunta simple: ¿la pelea está muerta o todavía se puede rescatar? Por lo dicho por Alana, todavía hay margen si se ajustan condiciones. Sin embargo, eso requiere que ambas partes acepten un acuerdo claro y lo sostengan sin medias tintas.
También queda el tema de los títulos. Si el combate regresa, el punto de qué se pone en juego será central. Porque si el reclamo principal es “quieres mis cuatro cinturones sin dar el peso”, entonces el arreglo tendría que responder a eso, de manera directa y verificable.
Y, mientras tanto, las redes harán su parte. Habrá clips, reacciones, debates y bandos. Eso ya está ocurriendo. Pero al final, el punto clave es sencillo: si va a haber pelea, que se note pareja desde la báscula.
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