México se consolidó como el principal proveedor de petróleo a Cuba en medio de un escenario regional marcado por tensiones geopolíticas y reacomodos energéticos. La continuidad de estos envíos ocurre pese a la presión política ejercida desde Estados Unidos, particularmente tras las restricciones impuestas a la isla luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
En este contexto, el gobierno mexicano ha reiterado que mantendrá el suministro energético hacia Cuba. Sin embargo, especialistas señalan que este papel más visible de México en el abastecimiento de la isla eleva los costos políticos y económicos de la relación bilateral con Estados Unidos.
Un Entorno Político Cada Vez Más Sensible
Durante los últimos días, arribó a la bahía de La Habana el buque Ocean Mariner con un cargamento aproximado de 86 mil barriles de combustible procedente de México. El arribo confirmó que los envíos continúan activos y refuerzan el papel de México como proveedor clave para la isla caribeña.
Aunque autoridades estadounidenses han señalado que, hasta el momento, no se ha solicitado formalmente a México detener los envíos, analistas advierten que el escenario podría cambiar. En particular, el presidente estadounidense Donald Trump ha mostrado disposición a utilizar herramientas comerciales, como aranceles, para presionar a países que mantengan vínculos energéticos con gobiernos considerados adversarios.
Especialistas en energía subrayan que el vínculo energético entre México y Cuba no es nuevo. Desde la década de 1980, México ha mantenido exportaciones de crudo y combustibles hacia la isla. No obstante, el contexto actual es distinto debido a la reconfiguración regional del suministro y al debilitamiento de otros proveedores tradicionales.
Capacidad Productiva Y Riesgos Para Pemex
Más allá del frente diplomático, el debate también se centra en la capacidad operativa de Pemex para sostener estos envíos. Actualmente, la producción total de petróleo en México ronda los 1.6 millones de barriles diarios, de los cuales aproximadamente 1.3 millones corresponden a Pemex.
Estas cifras se mantienen por debajo de las metas oficiales planteadas por la empresa productiva del Estado. En este escenario, cada barril destinado a exportación representa un costo de oportunidad frente a las necesidades internas de abastecimiento, los compromisos comerciales y los ingresos que la empresa requiere para mejorar su situación financiera.
Expertos advierten que, si la producción no logra repuntar, la presión sobre Pemex podría incrementarse. Los envíos a Cuba compiten directamente con otros destinos estratégicos y con el mercado interno, lo que podría generar tensiones adicionales en la planeación energética del país.
Ayuda Humanitaria Y Deudas Incobrables
Desde el gobierno federal, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los envíos de petróleo a Cuba bajo el argumento de ayuda humanitaria. La mandataria ha señalado que México no está enviando más crudo del que históricamente se ha exportado a la isla y que no existe un incremento extraordinario en los volúmenes.
Especialistas en finanzas públicas señalan que estos envíos suelen registrarse en los libros de Pemex como cuentas por cobrar. En la práctica, Cuba no paga por el suministro, lo que convierte esas operaciones en deudas que, con el tiempo, se clasifican como incobrables.
Este mecanismo no es nuevo. En administraciones anteriores, dichas deudas fueron condonadas como parte de acuerdos diplomáticos. El precedente más reciente ocurrió en 2013, cuando el gobierno mexicano perdonó adeudos acumulados por parte de la isla.
Opacidad Y Sensibilidad Política
Pese a solicitudes reiteradas para transparentar los datos sobre los envíos de petróleo a Cuba, Pemex no ha publicado cifras oficiales actualizadas. Esta falta de información ha incrementado la percepción de opacidad en un tema que combina factores económicos, energéticos y geopolíticos.
Analistas coinciden en que la sensibilidad política del asunto explica, en parte, la cautela del gobierno mexicano. El equilibrio entre mantener una relación histórica con Cuba y evitar conflictos mayores con Estados Unidos se ha vuelto cada vez más delicado.
México continúa ocupando un papel central en el abastecimiento de petróleo a Cuba. El impacto real de esta estrategia dependerá de la evolución del entorno político en Washington, del desempeño productivo de Pemex y de la capacidad del gobierno mexicano para sostener esta política sin mayores costos financieros o diplomáticos.
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